martes, 24 de mayo de 2011

Mi última estancia en la república

Pensé en viajar al año en el que asesinaron a Julio César como último destino en la Roma Republicana. Usé mi transchronion para viajar al año 44 a. C. a la ciudad de Roma, dónde usaría el nombre de Appius Laelius Aquila .
Dado que en mi anterior viaje conocí a un senador y gracias a eso pude estar presente en una sesión, decidí intentar conocer a otro que me permitiera entrar en el edificio para esconderme y presenciar el crimen. Dí un paseo por las calles, que no habían cambiado mucho desde mi última visita, buscando a un senador. Para esto pregunté a la gente y me fijé sobre todo en las personas bien vestidas o con latus clavus para distinguir las túnicas, ya que las personas de clase alta tenían más probabilidades de ser políticos. Cuando pasaba por el mercado, observé a varias personas que encajaban en el perfil de senador, ya que llevaban la túnica blanca con una banda malva, y me acerqué a ellos para conocerlos. A dos de ellos les dbí parecer un pesado, porque a los 3 minutos de empezar a hablar con ellos dijeron que tenían una cita importante y se fueron, pero a los otros dos, que se llamaban Sextus y Decimus, les parecí simpático y estuve hablando con ellos un buen rato, y al final les propuse que me dejaran entrar en el Senado para verlo por dentro el 15 de Marzo.
Me hospedé en una posada barata hasta entonces, y ese día me reuní con los dos senadores en la entrada del edificio. Para poder entrar me disfracé como un senador más ya que al haber ese día una sesión extraordinaria habia bastantes guardias en la puerta. Finalmente acabé entrando y estuve deambulando por los pasillos del edificio hasta que vi a Julio César pasar por el pasillo de la entrada y encontrarse con un grupo de senadores, los cuales lo llevaron a una habitación, seguramente para leer la petición que habían escrito para él. Estuve un rato escondido detrás de una columna hasta que vi salir a César de la habitación corriendo y con los senadores persiguiéndolo. Uno alcanzó a César y le asestó una puñalada que lo hizo quedarse quieto, por lo que los demás senadores consiguieron asestarle varias más sucesivamente. César intentó bajar por las escaleras pero tropezó y quedo tendido en ellas, mientras los magnicidas lo atacaban indefenso. Aproveché la confusión para bajar las escaleras y irme del Senado. Durante la bajada, oí unas de las últimas palabras de César, que fueron: ‘¿Tú también, Bruto?’, refiriéndose a su hijo, que también participó en el complot. Giré la vista por última vez y vi que los asesinos salían corriendo dejando a César inerte en las escaleras.
Llegué a un callejón y viajé en el tiempo hasta nuestra época para meditar sobre mi próximo destino.

5 comentarios:

Magdalena dijo...

Alejandro, realmente eres un privilegiado al poder contemplar con tus propios ojos acontecimientos tan relevantes. Sigue contando lo que vives en Roma.
Magdalena

cuadernodelacompiRA dijo...

Eres un afortunado por poder ver con tus propios ojos el asesinato de Julio César!

Claricholli dijo...

¡Jolin,no sólo estás en Roma, también presenciaste algo tan importante como el asesinato de Julio César,eso si que que se llama ser un privilegiado

paula dijo...

que puntual eres eligiendo momentos de la historia! yo no manejo tan bien nuestra maquina! :p que suertee!

Raquel dijo...

Alejandro, que suerte has tenido de contemplar el asesinato de Julio César!

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