lunes, 8 de junio de 2015

Conversando con Helena y el final de Troya

Estábamos completamente paralizados, no sabíamos que hacer. A pocos metros se encontraba Helena mirando por la ventana, absorta en sus pensamientos.
¿Cómo reaccionaría Helena al ver a unos extraños en sus aposentos?
Cuando Vero se decidió a hablar, Helena se giro sobresaltada, pero pronto relajó sus facciones para esbozar una pequeña sonrisa.
Todos sentíamos la tensión del momento, pero Helena irradiaba un aura de tranquilidad que amansó al grupo. Vero fue la primera en dirigirse hacia ella y hablarle de lo que ocurriría, a lo que Helena contestó que ya lo sabía, que los griegos estaban a punto de entrar en Troya y destruirla.
Reinó de nuevo el silencio, pero volvió a romperlo Vero, con una nueva pregunta.
-¿No piensas irte de aquí ahora que estas a tiempo? Podríamos acompañarte a un lugar seguro o...
-No.-Interrumpió Helena.- No puedo abandonar Troya, no puedo abandonar a Paris. Y si tengo que arder con esta ciudad, lo haré.

De pronto, unos gritos inundaron la sala, gritos de victoria y fuertes golpes en la habitación de Helena.
Nadie entendía nada, fue entonces cuando la señora de Paris miró por la ventana y comenzó a llorar. ¿Qué es lo que ocurría? César, el que más conocía de la historia,  nos sopló que los griegos seguramente estarían realizando la retirada.
Y así era.
Los troyanos entraron en la habitación con cánticos de victoria, solo nosotros sabíamos lo que iba a ocurrir esa misma noche.
Pasaron las horas y Helena no se separaba de nosotros, nos hablaba de la gran fiesta que se haría esa noche para celebrar la victoria sobre los griegos. Con nuestra guía particular recorrimos las calles de Troya, hasta que llegó el momento.
-Chicos, llevo con vosotros todo el día y aún no sé vuestros nombres... ¿Cómo os llamáis?-La pregunta de Helena era con un tono materno.
Nos quedamos pensativos, hasta ese momento nadie nos había preguntado nuestros nombres. ¿Cómo nos llamaríamos para no llamar la atención?
Sabela P. en un momento de lucidez, le contestó rápidamente.
-Yo, me llamo Elisavet y ella también-Señalando a Sabela C., luego, continuó.- aquí se encuentran también Berenice (Verónica), Calisto (César), Alejandro y Sérguios (Sergio).
Sabela P. nos miró con una sonrisa y todos suspiramos de alivio, Helena se rió y dijo:
-Que nombres más originales, chicos.
Tras esta última pregunta, nos condujo al palacio donde ya había comenzado la fiesta, todo el mundo bebía y gritaba de alegría por la victoria ante los griegos.
Pasó el tiempo y uno de los guardias llegó con unas inesperadas noticias: los griegos habían dejado un gran caballo de madera a las puertas de Troya como obsequio, entonces los troyanos lo metieron dentro.

Nuestro grupo pensó en irse yendo ya a lugar seguro, pero la fiesta seguía y seguía y decidimos quedarnos un poquito más. Cuando ya era noche cerrada y los troyanos se encontraban ya dormidos, nos escondimos para poder ver como los griegos salían del caballo, pensamos en empezar a dar voces para alertar, pero no podíamos alterar el curso de la historia, nos moríamos de pena al pensar como acabaría aquello, todos habiamos hecho amigos allí y todos pensábamos en una persona: Helena.
Observamos como los griegos bajaban del caballo y empezaban a aniquilar a los troyanos en un silencio oscuro como la muerte. Alejandro nos alertó de que debíamos irnos ya de aquel lugar, ya que pronto empezaría la batalla y no podíamos quedarnos allí o seguramente acabaríamos muertos. Pronto, vimos el problema, ¿cómo saldríamos de la ciudad?
Sergio rápidamente apareció detrás de nosotros vestido con una armadura griega, y empezó a jugar con la espada, alocadamente. ¿Cómo había conseguido eso? Solo Sergio lo sabía y preferimos no saber nada acerca de ello.
Los griegos abrieron la puerta y comenzó a entrar el ejército, pusimos a Sergio (el cual no paraba de dar voces para que nos dejaran paso) delante del grupo y comenzamos a pasar por el medio del ejército griego.
Finalmente pudimos salir de Troya, la cual desde fuera solo se veían los reflejos del fuego tras las altas murallas.

 Con tristeza (menos Sergio, el cual había conseguido un juguete nuevo, la espada) cogimos el transchronion y ajustamos una nueva fecha.
¿Cual será nuestro nuevo paradero...? 

7 comentarios:

Alba Guerra dijo...

Una entrada muy interesante Vero. Me encantaron los nombres y sobre todo lo del juguete de Sergio. Estoy esperando a vuestro segundo viaje. Bien hecho!

Ana Doce dijo...

Me encanta vuestra entrada está genial redactada y os meteis mucho en la historia. Esta genial. ♥

Bea dijo...

Los nombres son muy raros y Sergio lleva un recuerdo el viaje.Aunque vieses el caballo de Troya y conocer a Helena.

Alba Salazar Couto dijo...

Me encanta vuestra historia, es muy interesante, me gustó mucho la rápidez de Sabela para decir los nombres tan únicos. Enhorabuena!

jaime loira dijo...

Hola Vero!

Gran entrada. Es muy divertida y esta bien redactada. Me encanta la parte del final, cuando Sergio aparece vestido con una armadura griega.

Marta Paz dijo...

Me parece una gran entrada que es muy divertida y fácil de leer. Espero que os lo esteis pasando tan bien en vuestro viaje como nosotros en el nuestro. Me encantó la parte en la que conocisteis a Helena de Troya.

Ángela Fernández Pita dijo...

La entrada me parece interesante,es muy amena y lo mejor es la facilidad con la que te metes dentro de la historia y con la que puedes imaginarte que estas allí con ellos.

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