martes, 2 de junio de 2015

Nuestro paso por la Isla de Eolo

Después de visitar la isla de Los Cíclopes llegamos a la isla de Eolo. Llegamos tarde así que no pudimos encontrar ninguna posada y dormimos entre las rocas, junto a una muralla de bronce que rodeaba la isla.
Nos despertó un ruido, y era el barco de Odiseo que llegaba con sus hombres. En cuento bajaron, Eolo los recibió, cosa que vimos muy de cerca. Como vimos que Eolo trataba de muy buena forma a Odiseo y sus hombres decidimos hacernos pasar por parte de su tripulación para colarnos en las ceremonias y los banquetes que Eolo organizaba. 
En uno de esos banquetes, como no, Xandre intentó guardarse todo lo que pudo debajo de la ropa, pero uno de los hombres de Odiseo se dio cuenta de que no pertenecíamos a su grupo por lo que empezaron a perseguirnos, pero gracias a que Dani llevaba el Transcrhonion en la mano pudimos transportarnos y escondernos en un lugar donde pudiésemos ver lo que hacían pero donde a nosotros no nos vieran.
Odiseo lo único que deseaba era volver a casa, y Eolo lo comprendió. ¿Y qué hizo? Lo que hizo fue calmar todos los vientos excepto uno, el viento del oeste, el cual envolvió en una boca de cuero y luego lo cosió para que no se escapase.
Odiseo, muy agradecido, y nosotros....Pobres, viéndolo todo desde la copa de un árbol viejo y con unos prismáticos barateiros de Decathlon, vimos como este se alejaba en la naves empujado por el viento del oeste que Eolo "soplaba", y nosotros detrás de ellos, sin que nadie nos viera, en unas motos de agua.
Pasaron nueve días navegando hacia Ítaca sin problema ninguno, y por fin veíamos los bosques y colinas, lo cual tranquilizó mucho a Odiseo y sus hombres. Odiseo, después de tantos días sin dormir decidió irse a dormir un rato. En ese momento aprovechamos para atar las motos, y subir a la nave.
Escondidos detrás del mástil vimos como los hombres de Odiseo se quejaban de que Odiseo no había compartido con ellos lo que se encontraba en aquella misteriosa boca de cuero, y decidieron abrirla mientras su capitán dormía. Al abrirla unos grandes vientos salieron de ella desencandenando un uracán que nos alejaría de su deseado destino y que a parte de eso, casi nos tira de un golpe a los seis.
Bajamos silenciosamente a por nuestras motos y le seguimos de nuevo a la isla de Eolo donde Odiseo le rogó por favor a Eolo que le volviese a ayudar a llegar a su hogar, pero éste enfadado le dijo que si los dioses habían permitido que le pasara esto sería por algo, y Odiseo volvió avergonzado a su nave y mandó partir a sus hombres, de nuevo, mar adentro.
Durante 6 días y 6 noches lucharon contra el mar, y el mal tiempo, y como siempre, nosotros, detrás de ellos.

3 comentarios:

Verónica Sanesteban dijo...

Buena entrada, tengo ganas de saber que es lo que va a pasar ahora, tened cuidado con los mares, que Poseidón no os juegue una mala pasada! ♥

Bea dijo...

Bastante entretenida,desde el principio hasta el final,ademas que cómodos ir en motos de agua.

Marta Paz dijo...

Me gustó mucho la entrada, que suerte tenéis que fuisteis con motos de agua, nosotros vamos andando siempre.

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