martes, 17 de junio de 2014

Edipo

Edipo es hijo del rey Layo y la reina Yocasta, reyes de Tebas.
Pero su padre al oír del oráculo que su propio hijo iba a asesinarle, mandó a uno de sus hombres que lo matara y este al final acabó entregándoselo a los reyes de Corinto.
Cuando creció fue a visitar al oráculo y este le dijo que iba a matar a su padre y casarse con su madre, y pensando que los que les criaron eran sus verdaderos padres se marchó de casa.
Por el camino a Tebas, se encontró a transeúntes a los que mató porque lo molestaron y entre  los transeúntes estaba el rey Layo, su verdadero padre, pero Edipo no lo sabía.
Cuando llegó a Tebas todo el mundo estaba atemorizado por un ser mitológico con cabeza de mujer, cuerpo de león y alas de águila al que le llamaban Esfinge.
Estaba asentada en una roca cerca de la ciudad y acababa matando a los jóvenes que no lograban adivinar su acertijo.
Edipo adivinó el enigma y la Esfinge pegó un grito que acabó por precipitarse desde la cima para no volver más.
Edipo se casa con Yocasta reina de Tebas por vencer a la Esfinge y tuvieron cuatro hijos.
Luego vino a Tebas una peste y los Tebanos fueron a pedir la ayuda de Edipo.
Edipo envió a Creonte , hermano de Yocasta a pedir ayuda al oráculo de Delfos y lo que tenían que hacer era expulsar al asesino del rey Layo.
Edipo por miedo a que el asesino fuera a por él ordeno un decreto de que no se acogiera al asesino.


Edipo se fue de Tebas y Eteocles y Polinices acordaron compartir el trono. Al terminar el período de Eteocles, se negó a ceder el trono y expulsó a Polinices, que se dirigió a Argos, donde organizó un ejército y marchó contra Tebas. Eteocles y Polinices se dieron muerte mutuamente.

Tras eso, Creonte se hizo cargo del trono. Mandó enterrar a Eteocles, pero no a Polinices. Pero Antígona, hermana de los dos, le tributó los ritos funerarios a pesar de la prohibición. Fue sorprendida por los guardias y condenada a muerte.
Creonte, asustado por los dioses, cambió de idea y dio los ritos fúnebres al cadáver de Polinices. Tras eso, fue a la tumba de Antígona. Allí escuchó la voz de su hijo Hemón. Ordenó abrir la tumba y allí lo encontró, abrazado al cadáver de Antígona y llorando. Creonte fue a su lado y le pidió perdón, y que saliera de allí. Hemón desenvainó su espada y falló un golpe contra Creonte. Tras eso, se dio muerte a si mismo. Antes de morir, se abrazó de nuevo a Antígona.


Nuria Expósito, Eugenia Fernández y Ana Sisto.

2 comentarios:

Manu dijo...

Buena historia pero creo que es demasiado extensa.

Carolina Herrera dijo...

Me parece una historia interesante y que nos ayuda a curiosear y saber más sobre las historias mitológicas.
Además los gráficos que la acompañan están bien hechos y me gusta su forma de cómic.
Muchas gracias por la publicación que enriquece al blog.

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