miércoles, 19 de junio de 2019

Rumbo a Roma Parte III

Honorio se quedó muy sorprendido al decirle las palabras "De un lugar muy lejano". Su cara expresaba emoción y nos dijo que nos reuniéramos solos para hablar, sin ningún guardia pretoriano que oyese de lo que íbamos a hablar ya que era un tema  de alta privacidad. Nos mandó ir tras él, Pablo le preguntó hacia donde nos dirigíamos, a lo que él respondió que al sitio más recóndito de la ciudad y su lugar favorito, el río Adda.
Una vez allí nos reunimos en una cueva y nos preguntó que si habíamos venido en el transchronion con los planos que él heredó de generación en generación y usó para viajar en el tiempo. Los dejó escondidos en un local abandonado muy lejos de la ciudad con la esperanza de que ningún romano los encontrase y no se alarmase la población. No los destruyó porque quería que una población futura avanzase tecnológicamente ya que era un gran invento y su transchronion lo dejó guardado en el palacio. Cuando le respondimos que sí que veníamos del futuro nos dijo:
- Nunca lamentaré ninguna decisión tanto como aquella, desde ese día ya no soy capaz de estar tranquilo sabiendo todos los males que le esperan al Imperio Romano.
Nosotros asombrados, preguntamos.
-¿ A qué males te refieres?
- Viajé al futuro y caí en una época en la que el Imperio estaba en su peor momento
-¿ Qué viste?
- Me di cuenta de que ya era demasiado tarde como para volver atrás debido a que los pueblos bárbaros ya habían conquistado buena parte de todo el territorio consiguiendo así un gran poder sobre el Imperio, la crisis no ayudaba lo que hizo que aumentasen los impuestos, los problemas producidos por la religión cada vez iba a mayores y hubo un gran descontento debido a la casi desaparición de la moneda romana ya que no había ventas.
- Eso suena muy mal pero... ¿ Por qué dices que no se puede arreglar nada?
- Porque esto no es sólo consecuencia de las invasiones bárbaras, viene desde mucho antes
- ¿ Desde cuándo?
- Desde que mi padre Teodosio se murió y se dividió el Imperio en dos partes, la de Oriente gobernada por mi hermano Arcadio y la de Occidente gobernada por mi, se produjo un gran descontento social y cada vez el imperio fue perdiendo fuerzas hasta que se destruya por completo. Y ahora, contadme ¿Cuál es vuestro propósito aquí?
A lo que Pablo respondió.
- Venimos por un trabajo que tenemos que cumplir pero... se nos complicaron las cosas y ahora necesitamos tu ayuda para que nos digas cómo regresar a casa.
- Puedo ayudaros con una condición, conserva nuestro nombre en anónimo y que el futuro no sepa quienes somos. Arquímedes fue quien los diseñó y así los planos van pasando de generación en generación, hasta que llegaron a mí. Después de que os vayáis se los voy a dar como pensaba hacer a los descendientes de Arquímedes, como se ve no fue tan mal con su familia ya que llegaron a vuestro futuro.
- Muchas gracias de verdad no sabes lo que vas a hacer por nosotros.
Los 4 nos dirigimos hacia el interior de la cueva donde al llegar a lo que parecía el final destapó un cofre que estaba camuflado entre las rocas. Después de rebuscar las llaves por el lugar y pensárselo un poquito se decidió a abrirlo. Dentro estaban unos viejos planos representados en un papiro, al sacarlos comenzó a agitarlos mientras caía polvo. Nos los comenzó a enseñar y al rato nos dijo que le dirigiéramos hacia el lugar donde se encontraba la máquina por lo que nos siguió hasta allí. Una vez llegado le informamos de todo lo que nos había pasado y los problemas que habíamos tenido y comenzamos a pensar como sacar la máquina del lago pues por nosotros mismos no seríamos capaces de lograrlo. Honorio ordenó a sus guardias y esclavos construir un pontem para poder llegar hasta nuestro objetivo y una vez llegado hasta su localización utilizar una magna rota para poder sacarla. Los días de trabajo nos alojamos en el Palatium de Honorio el cual estaba asustado porque Alarico I se había declarado como el rey de los Visigodos.
Una semana después al terminarse la reparación y construcción antes de entrar en la máquina le deseamos a Honorio mucha suerte en su imperio a lo que nos respondió:
-Solo se puede destruir una gran nación cuando ella misma ya se ha destruido interiormente.
Nos quedamos quietos, no había nada que decir, se hizo el silencio. Samuel entró en la máquina, miramos hacia atrás una última vez y supimos que se había acabado nuestra aventura. Regresamos a nuestra época llenos de felicidad, echábamos mucho de menos a nuestras familias, ya se había acabado todo, y estábamos muy contentos, nunca olvidaremos está experiencia.

lunes, 17 de junio de 2019

Un viaje a la... BATALLA FINAL

Soy Xalo, estoy en la batalla de las Termópilas, ya es el último día de esta batalla que lleva una semana, es demasiado fácil, mato a los persas como si nada, un juego de niños. Después de tantos entrenamientos intensivos soy imparable. Siento el espíritu de Ares, el dios de la guerra, en mi interior. El famoso y poderoso ejército del rey persa Jerjes no es para tanto como decían.

Soy Marta, después de estos días en esta caja, un guerrero persa, comienza a darme conversación en su idioma aunque no lo entiendo, me lleva frutas, queso y pan. Dice que con el cuchillo del queso puedo cortar mis cuerdas y escapar. No me puede liberar porque está vigilado por el rey Jerjes, ya que él es su mano derecha, y yo soy una supuesta espartana y una mujer. Él está enamorado, yo no, pero le utilizo porque me conviene. Por fin puedo huir, me sentía como Europa cuando fue raptada por Zeus. O como cuando la princesa Dánae estaba encerrada por su padre.
Comienzo a huir alocadamente, entre lanzas y espadas me escapo a lo lejos de la batalla. Llegó hasta las montañas.
 Resultado de imagen de batalla de las termopilas
(Al mismo tiempo) Soy Andoni, Pedro y yo estamos viendo a Marta huir con un cuchillo en las manos, corremos detrás de ella para que no haga daño a nadie. Está tan loca como Hércules cuando enloqueció y mató a sus tres hijos y a Mégara. No la encontramos por ninguna parte. No nos reconoce porque está loca tras hablar durante días con conchas de caracol.
Tras días de batalla en los que intentamos escaquearnos de la mayoría de trabajos, salimos ilesos.

Vuelvo de las  montañas, echo de menos a la prima Eva, cuando estoy pasando por el campamento espartano, viene un chico que se hace llamar Xalo, eso no es el Xalo que conozco, él miente, el otro Xalo era negro, de ojos morados y pelo amarillo, entonces tomo la decisión más lógica y le clavo mi cuchillo en el hígado, pero como no me acuerdo donde está el hígado se lo clavo en las costillas. Al verlo así me doy cuenta que si que es el Xalo de siempre y comienzo a llorar pensando que ahora está en el Hades por mi culpa. Entonces solo encuentro una solución, desaparecer.

Tras todas las bajas y la victoria de los persas, decidimos huir al ver que no nos terminábamos de dejar vencer. Pedro, Andoni y yo volvemos al presente y me curo en un hospital tras meses de recuperación. No volvimos a saber nada de Marta, y tras ese desastroso viaje no queríamos pensar en ello ni contárselo a nadie, ni siquiera a Magdalena, ya que entonces la culpa caería sobre sus hombros.
(3 meses después) la desaparición de Marta es confirmada por la policía.
(6 meses después) nosotros perdemos la esperanza de su regreso.
(9 meses después) Marta vuelve pensando que es una espartana de pura cepa: hablando griego, con un vestido blanco propio de Grecia, y con una sensación de estar desubicada. La gente se queda estupefacta al no saber su historia.
(Marta) Les cuento que cuando por fin fui libre y cuerda, fui junto al bando espartano. Jerjes volvió a Asia, pero dejó al general Mardonio al mando de las tropas restantes, para completar la conquista de Grecia. Al año siguiente, sin embargo, nuestras tropas aliadas, que nunca se habían dado por vencido, consiguieron la victoria decisiva en la batalla de Platea, que puso fin a la invasión Persa, al cumplir mi cometido, me sentí alegre de volver a casa. Le expliqué todo a Xalo, y él me perdonó.
y ni ellos ni yo contaremos la historia jamás.
Al fin todo vuelve a la normalidad, o casi...

jueves, 13 de junio de 2019

Aventura Fatal: La vuelta al cole

Después de estar en Mantinea y que nuestro gran amigo Agis nos contara la batalla decidimos viajar con el transchronion a casa.
Cuando Sergio y yo estábamos a punto de viajar, el transchronion hizo unos ruídos raros y aparecimos en medio del monte al lado de una casa que no parecía del siglo XXI. Al ver que seguíamos con nuestra ropa del tiempo, me gusto el nombre y decidimos llamarla así, Sergio y yo nos percatamos de que no habíamos vuelto y decidimos entrar en la casa en busca de indícios que nos indicaran donde estamos.
Nada más entrar vimos una casa con adornos de caza así que supusimos que estábamos en casa de un buen luchador que se había retirado a la naturaleza. De repente escuchamos, a lo que parecía ser, alguien trabajando el campo y decidimos ir a investigar. Al instante de abrir la puerta una persona mayor y de aspecto recio nos invitó a acercarnos. Este buen hombre nos explicó que se había separado de la civilización después de la Guerra del Peloponeso y que nos encontrábamos a unos 20  kilómetros de distancia del Monte Taigeto. Gracias a las palabras " después de la guerra" Sergio y yo nos miramos y como leyéndonos la mente preguntamos que cómo había terminado y que por favor diera algunos detalles.
El señor nos empezó a contar:"Después de la Batalla de Mantinea la guerra resurgió y el primer acontecimiento fue la expedición ateniense a Sicilia para ayudar a sus aliados segestunios (Segesta)  con la guerra fronteriza con Selinunte y la verdad no sé demasiado, sólo sé que el ejército atenienses rondaba los 100 trirremes y los 5000 hombres y aun así los empeños atenienses no fueron suficientes para derrotar a los espartanos siracusanios y Atenas perdió. Dos años más tarde ocurrió la guerra de Decelia en la que perdímos. En esta guerra se veía venir la victoria espartana así que varios de nuestros aliados como los persas se unieron a Esparta dejando de lado a Atenas. Atenas consiguió recuperarse económicamente y militarmente, con cien navíos, después de su nefasta expedición y aún así seguía bastante débil ya que hubo una revolución por parte de un grupo de 400 personas atenienses que querían la paz con Esparta y aún así no la consiguieron ya que una flota ateniense se negó y combatió contra esas personas. Con esa misma flota, Atenas lucharía en la batalla de Sime. Yo fuí repudiado por traidor pero aún así fuí nombrado líder de la flota y conseguí que Atenas no atacara mi metrópoli y así conseguir, más adelante, la democracia. Gracias a mi ganamos varias batallas seguidas y recuperamos territorio.
Más adelante en la batalla naval de Arginusas, los atenienses ganaron sobre los espartanos lo cuales perdieron 70 navíos, y lo peor es que en una batalla anterior Lisandro( un general espartano) ganó sobre mí y al no ser reelegido, me auto exilié. Más adelante las condiciones climatológicas no dejarían recuperar a sus tripulantes vivos a los atenienses los cuales ante tal hecho hicieron un juicio en el que ejecutarían a 6 de sus mejores comandantes mientras que Esparta nombraría a Lisandro almirante el cual es un gran estratega y conseguiría llegar hasta Helesponto y amenazar a Atenas con el hambre por el incendio que podrían provocar en su cosecha de cereales. Ante tal amenaza la flota ateniense se enfrentó a la de Lisandro el cual, con una gran estrategia, derrotó a los atenienses los cuales por el asedio se vieron obligados a rendirse y más adelante sus ciudadanos. Corinto y Tebas pidieron la destrucción de Atenas y la esclavitud de sus ciudadanos aunque los espartanos dijeran que no, ya que Atenas sirvió a Grecia en momentos muy complicados y así sus antiguos enemigos ahora serían sus amigos.
Y bueno así terminó ese infierno. "
Después de que nos contara como terminó todo, yo me dispuse a arreglar el transchronion y así volver a casa. Cuando terminé de hacer las reparaciones, Sergio y yo nos fuimos para poder volver a casa sin levantar sospechas. En el camino a un lugar seguro, Sergio dijo que por como había hablado ese hombre podía ser Alcibíades, un estratego ateniense un poco chaquetero el cual intentó ayudar a los atenienses en la batalla de Egospótamos y esos mismos atenienses pasaron de él. Como yo no tenía ni idea sobre esa batalla le pregunté a Sergio y él me contó así:" Tanto espartanos como atenienses estaban muy cerca pero nunca quisieron luchar, pero Alcibíades le recomendó al comandante Conón que se trasladase a Sesto donde tendría puerto y ciudad para prepararse aunque no le hicieron caso. Al día siguiente fueron a Sesto donde desembarcaron para  provisionarse y mientras estaban desprevenidos Lisandro les atacó y perdieron sin tener posibilidades de nada."
-Vamos que los atenienses perdieron mucho por no hacer caso a Alcibíades y no ir a Sesto cuando él dijo- rematé yo.
Después de esta historia, volvimos a clase donde nos estaría esperando Paula corrigiendo esos deberes que yo tenía hechos. Y llegado el jueves tenía unas ansias de contar Magdalena y de ver que me decía.

Un viaje con los persas

Soy Marta, he llegado sola a Esparta. Decidí hablar con un grupo de espartanos que vi a lo lejos, les dije:
- Hola, ¿Visteis a unos jóvenes espartanos por esta zona?
• ¿Espartanos?
- Si claro, vestidos con el traje de guerra.
• ¿De donde eres?
- Ah, de Esparta.
“PUM”
Me despierto en una caja un poco más grande que yo, aturdida, haciendo memoria me doy cuenta que los hombres con los que hablé no eran espartanos, sino que había aparecido en un camino por el que pasaban los guerreros persas de camino a la batalla, tendría que haberlo supuesto por sus aspectos. Supongo que esta caja está en un carro de caballos ya que oigo a los caballos relinchar y la caja no paraba de moverse.
Llevo aquí unos días, grito y grito pero no me hacen caso, no me dan casi de comer ni de beber, estoy destinada a la muerte más terrible. Los persas hablan persa y no lo entiendo, ya que puse el transchronion para que me permitiera hablar Griego antiguo y no sé cambiar el idioma porque lo estropeé y la chica de “ayuda” solo habla en tailandés, entonces solo hablo con algunos caracoles en mis noches solitarias, les llamo Alex, Elias, José Manuel y la prima Eva; sé que son hermafroditas, porque lo explico un día el profesor de biología en clase mientras veíamos el parto de un rinoceronte, no se que tenía que ver la verdad.

Me gusta contarles historias a los caracoles sobre mis mitos favoritos de los dioses griegos:
Mito de Perséfone: Hades raptó a su sobrina Perséfone para que se casara con él, pero Zeus le mandó que la tuviera en invierno y otoño, y que su madre Demeter, en verano y primavera. Como Demeter es la diosa de la agricultura, en la época que está feliz (cuando está con su hija) hace que las plantas y cultivos florezcan y crezcan.
Mito de Orfeo y Eurídice: Eurídice se enamoró al oír a Orfeo tocar su lira, entonces se casaron. Un día ella murió. Orfeo bajo al inframundo, y tocando la lira con unas baladas hizo que Hades y Perséfone se apiadaran de él. Le dejaron llevársela con una condición, que no mirara hacia atrás hasta volver al mundo normal, pero ella era una sombra, y Orfeo no le veía, no resistió la tentación y miró, y el alma de ella desapareció.
Mito de Afrodita: En la guerra de Titanes, Cronos le cortó los genitales a Urano y los arrojó al mar, de ahí nació una bella diosa llamada Afrodita saliendo de una ostra en la orilla del mar. Mientras la primavera cubría su cuerpo.

Ya paso otro día más, me montan en lo que parece un barco, lo sé porque ir en barco me marea y no paro de vomitar a mis amigos caracoles que me tuve que comer; No entiendo por qué les gusta a los franceses.
Imagen relacionada
Andoni y yo queríamos llegar al 2019 en Ferrol de nuevo, pero aparecimos en el 480 a. C. en agosto, o septiembre no estoy seguro, en un barco persa que se dirigía a la batalla de Salamina, donde se enfrentaban los atenienses (y en menor medida, otros aliados) contra los persas. Por suerte, vamos con los persas, que son 300.000 y además tenemos las máquinas de guerra más poderosas de la época e incluso elefantes. Atravesamos el mar gracias a un colosal puente construido sobre barcas de madera. Llegamos a allí por error porque Magdalena compró los materiales para fabricar los transchronion en el Bazar Euro o en el Hiper Kim y ya no funcionan. Aparecimos en un barco persa por error. El capitán nos mandó la retirada antes de que nos mataran. Pero bueno, por suerte hemos sobrevivido, aunque ganaron los atenienses.
Llegamos a la batalla de las Termópilas por la noche, cuando los guerreros estaban descansando.
 Resultado de imagen de batalla de salamina
Continuará...

lunes, 3 de junio de 2019

Aventura Fatal: El reencuentro

La batalla comenzó favorable a nosotros, los corintios consiguieron encallar nueve embarcaciones atenienses, mientras el resto de las fuerzas aliadas seguía detrás de la flota ateniense, al barco en el cual estaba destinado, nos ordenaron ir a junto de las naves encalladas. Jamás me pude imaginar lo que me encontré allí. Subimos al barco, y entre los escombros y las llamas, restos palpables de la cruel batalla que se estaba librando, encontré a Mikel, me acerqué a el y vi que estaba inconsciente, fui a junto mi fiel amigo Filípides, al cual le pedí ayuda para llevar a Mikel a la orilla. Filípides no preguntó quien era, solo me ayudó a subirle al bote y a remar hacía la orilla. Una vez llegamos vimos el panorama de la batalla, los griegos habían rodeado a los corintios y sus aliados. Una nave griega había rodeado una nave mercante que estaba anclada, embistiendo después a su perseguidor más cercano. Con el estruendo del golpe Mikel despertó, no sé si fue obra de los dioses o realmente se encontraba bien, el caso, sin decirnos nada sabíamos que todo había acabado, que por fin volveríamos a casa. En ese momento Mikel me dijo:
- Antes de irnos tengo que ir a ver a un viejo conocido a Atenas.


Después de unos días de travesía llegamos a Atenas, realmente no sabía a quien tenia que ver, pero supuse que alguien importante. Llegamos a una casa hermosa, pero que transmitía cierta tristeza, la plaga que estaba asolando Atenas pasaba factura a todos, ricos y pobres. Mikel entró con gran naturalidad, llegamos a unos aposentos donde había dos hombres. Al acercarnos me di cuenta de que eran Pericles e Hipócrates. Pericles estaba postrado en la cama, Hipócrates vino hacía nosotros, y le dijo a Mikel:
- Ya no hay nada que hacer, morirá en breves, no he podido hacer nada por salvarle, sus hijos murieron hace unos días y el correrá la misma suerte.
Mikel se acercó a Pericles y le dijo:
- Al final parece que morirás tu primero, pero bueno, ha sido un honor conocerte y luchar a tu lado, siempre te recordarán como un gran héroe...
Al acabar la frase Pericles le dijo:
- Mi tiempo se acaba, pero a ti aún te queda mucho por vivir y contar, siento que esto acabe así...
No le dio tiempo a decir nada más, su hora había llegado. Mikel se despidió de Hipócrates y salimos de allí. Estaba claramente afectado por la muerte de su amigo. Tras eso, decidimos usar el transchronion para acabar esto de una vez.


Llegamos a una ciudad que, sin duda, no era del siglo XXI, una ciudad destrozada, pero no por una plaga, sino por un asedio. El fuego había asolado una ciudad que sin duda había visto tiempos mejores. Anduvimos un rato por las desoladas calles, al fondo de una avenida divisamos lo que parecía un campamento espartano, decidimos acercarnos para saber que pasaba, pero el ambiente era festivo, de celebración. Como yo fui en su día un cargo militar espartano supe que hacer y nos dirigimos directos a la tienda del strategos, mi sorpresa fue que era Agis II, aquel niño, que hoy ya era hombre, que tantas veces había visto entrenar para llegar a ser lo que es hoy. Él me reconoció, y me dijo:
- Hola Sergio, por Zeus, en Esparta todos te dábamos por muerto después de Naupacto, han pasado ya mas de diez años y sigues igual.
- Hola Agis, ¿qué está pasando aquí?¿Dónde se supone que estamos?
- Estamos en Mantinea, a algo mas de quince kilómetros  de Tegea. Los Argivos y sus aliados atenienses pretendían atacar Tegea para controlar la salida a Laconia y encerrarnos en nuestra ciudad. Nosotros, junto con los neodamodes, los arcadios y los aliados del norte atacamos pretendíamos para la ofensiva. Nuestros enemigos mientras tanto atacaron Lepreon. En ese momento decidí enviar una parte de mis hombre a Esparta por lo que pudiera pasar. Me desesperé y decidí atacar Mantinea, una ciudad controlada por los argivos, la presión les haría salir de su madriguera para finalmente poder enfrentarnos a ellos. Una vez llegamos,los argivos no se opusieron, se retiraron a las colinas, donde no podíamos atacarles debido a su ventaja estratégica. Entonces a uno de mis soldados se le ocurrió desviar el cauce de un pequeño río para inundar las tierra de Mantinea. Pero los argivos se adelantaron a nuestra jugada, sin embargo, nos dispusimos rápidamente para la batalla. Coloqué a mis tropas de élite a la izquierda, los Tegeos a la derecha y a los demás en el centro. Los enemigos venían con los atenienses a la izquierda, los Mantineos a la derecha y los Argivos en el centro. Al principio ordené a mi flanco izquierdo rodear a su derecho, ellos, hicieron lo mismo. Ordené a mis hombres que rompiesen filas para igualarles en longitud, la maniobra no salió de todo bien. Nuestro flanco izquierdo cayó pero en el flanco derecho y en el centro habíamos acabdo con ellos muy fácilmente. Después ordené a todo mi ejército ir a por su flanco izquierdo, aunque muchos de los enemigos corrían por sus vidas del miedo. No nos centramos en perseguirles. Habíamos ganado.

La verdad, me gustó mucho hablar con Agis, era un gran general, como su padre. Pero aun así sabíamos que era hora de irse, aunque no estábamos muy convencidos de si el transchronion funcionaría o no.

miércoles, 29 de mayo de 2019

La llegada a Roma

La llegada
Ya habíamos entrado al portal, llevábamos unos minutos viajando cuando Dani dijo que se estaba mareando, nos giramos hacia él y vimos cómo se apoyaba en una manivela, moviendo la cara abajo. En el momento no le dimos mayor importancia, pero sí se la dimos cuando nos llegó un aviso en la pantalla de que lo que había modificado era el modulador de altura, cuando lo intentamos arreglar ya era demasiado tarde... Aparecimos a 10 metros y no logramos controlar la pesada maquinaria y caímos en picado. Me desperté, no me acordaba de nada, estaba empapado, dentro de lo que parecía ser una fuente. Me levanté y busqué a mis compañeros, estaban todos sin heridas graves, excepto Fernando, que había caído mal dislocándose un hombro. Mientras nos relajábamos tirados en el suelo apareció un niño, diciéndonos que qué hacíamos en su atrium, que viene siendo el patio descubierto de las viviendas romanas. Nos preguntó qué nos había pasado nerviosos, le dijimos la verdad, que veníamos del futuro. Lo entendió, y se comprometió a guardarnos el secreto y engañar a todos, incluida su familia, nos comentó que su padre era un centurión romano y que su nombre, Tiberio Cornelio Torquato, era de gran veneración entre las tropas. Después, nos invitó a pasar a su casa, nos dio una muda a cada uno y le dijo a su esclavo que nos sirviera bebida y algo de comer, mientras él le recolocaba el hombro a Fernando. El esclavo nos sirvió unos altramuces, que son una especie de legumbre blanca. Mientras comíamos alguien entró por la puerta, un enorme silencio se apoderó de la sala, era su padre, enfadado, le preguntó a su hijo que quién éramos, le contestó que éramos unos amigos, lo llamó para hablar con él, y, unos minutos más tarde volvieron al triclinium, su padre nos obligó a hacer un servicio militar, aún  no cumpliéndose las condiciones, para pagar los gastos que iba a costar rehacer el atrium. Al acabar de comer, marchamos con el centurión. No recordamos que ese año, el 48 a. C. estaban en guerra civil, nos dirigíamos a Farsalia, donde iba a realizarse un enfrentamiento decisivo en la segunda guerra civil de la República romana. Una vez en la llanura, preparados para la sangría lo vimos, vimos al gran Julio César, y después de liberar la estrategia comenzó la batalla. Nosotros íbamos en la infantería, cada uno tenía una una lanza y un gran escudo. Cuando el centurión nos ordenó usar la formación "testudo" subimos los escudos hacia arriba para cubrirnos de las posibles flechas, el miedo corría por nuestros cuerpos, miré para atrás y vi como Xende se tropezaba con una piedra cayéndose y rompiendo la formación, de tal forma que abrimos una brecha en la defensa del ejército de Julio, por donde las tropas de Pompeyo entrarían y acabarían con nosotros. De repente el centurión vio que estábamos a punto de morir y sacrificó su vida para que pudiéramos escapar, su sacrificio no sería en vano, ya que nos daría tiempo para escapar, una vez con el transchronion en la mano, y listos para partir a casa, alcé la vista y vi como un pilum venía como una flecha directa hacia nuestras cabezas, en un ataque de pánico, presioné el botón de inicio sin ajustar el año, nos podía mandar a cualquier año de la época romana, la suerte estaba echada...

martes, 28 de mayo de 2019

Rumbo a Roma Parte II

Tras nuestra llegada, después del accidente ocurrido con nuestro transchronion y una vez pasados los nervios decidimos que lo mejor que podíamos hacer era buscar un lugar donde refugiarnos de la noche, pasamos un largo tiempo buscando por el bosque y con la suerte de encontrarnos una cabaña de cazadores pensamos que sería buena idea ocuparla durante el tiempo que tardásemos en encontrar una ciudad o algun sitio cercano con gente que nos pudiese ayudar.
Cuando ya habíamos dejado todo allí, salimos a recoger algunas frutas para comer algo y vimos unas setas que tenían muy buena pinta así que nos las comimos y unos minutos después empezamos a sentir  unos mareos, más tarde Pablo creía ser un koala, Samuel un hipopótamo y yo una golondrina.
Empezamos a comportarnos como si realmente fuésemos animales de esa especie y nos dirigimos corriendo a un pequeño monte donde después de unas horas se nos pasaron los efectos. Cuando nos dimos cuenta de que estábamos allí empezamos a mirar a nuestro alrededor y desde allí pudimos observar una gran ciudad a lo lejos, a unos 5 kilómetros de nuestro punto actual.
Volvimos a por las cosas a la cabaña y nos dirigimos a la ciudad. Cuando llegamos, vimos a un montón de gente paseando y trabajando, todos nos miraban mal por nuestras extravagantes vestimentas así que decidimos "tomar prestado" algo de ropa (Un par de togas, dos subligares, una stola, una fascia y calzado) de un tendal para pasar desapercibidos. Preguntamos a todo el mundo si sabía algo del "transchronion" pero todo era no por respuesta, nos comunicamos con el poco latín que sabía Pablo, pero no fue suficiente. Nos dirigimos a la bibliotheca de la ciudad para intentar encontrar allí alguna enciclopedia o libro que contenga alguna referencia sobre el transchronion, le preguntamos al encargado del lugar si sabía algo sobre el tema y nos dijo que le sonaba haber visto un libro que le había llamado mucho la atención debido a la complejidad sobre la que hablaba en la que se mencionaba algo sobre viajar en el tiempo.
Tras encontrar ese libro, nos dispusimos a leerlo y nos sorprendimos ya que hablaba sobre una época futura (en la que nos encontrábamos nosotros ahora mismo) con mucha seguridad de que todo iba a suceder de esa forma como si la persona que lo escribió ya hubiese viajado a este momento usando una máquina que por la descripción que daba de ella parecía ser igual a nuestro transchronion, la persona que lo escribió se hacía llamar Benigno, el encargado nos contó que no estaba bien visto hablar del futuro por lo que seguramente Benigno sólo sea un pseudónimo para ocultar su identidad.
Estaba oscureciendo así que nos alojamos en la casa de aquel encargado que también muy interesado en el tema, amablemente nos ofreció cobijo.
Al despertar salimos a la calle a buscar y nos encontramos con una revuelta en la que nos vimos involucrados y acabamos en los calabozos donde allí un paisano con aires de grandeza nos preguntó de dónde veníamos por qué teníamos unas pintas muy raras refiriéndose a nuestro pelo, se había identificado como Libertus, un esclavo de Honorio, el emperador de Occidente, al darnos este dato supimos que la época en la que estábamos era el año de la división del Imperio Romano y que estábamos en la ciudad de Milán ya que era la capital.
Nos preguntó cómo nos llamábamos y rápidamente tuvimos que pensar unos nombres romanos para no llamar la atención, Samuel se hizo llamar Tiberius, Pablo se hizo llamar Spurius y yo me hice llamar Acia.
Nos informó de que Honorio había dado la orden de que nos trasladasen a su palatium.
Mientras nos dirigíamos allí, vimos campamentos de pueblos bárbaros que se había aliado para servir al ejército romano ya que hacía mucha falta la ayuda militar en esos momentos por las numerosas guerras debido a conflictos políticos unidos a las revueltas ocasionadas por la profunda crisis y de los saqueos e invasiones de las tribus bárbaras como Vándalos, Suevos, Francos, Alanos y sobre todo la tribu de los Hunos que en varias ocasiones ya habían cruzado el río Rin agotando la resistencia de la ciudad.
Cuando llegamos conocimos a Honorio y nos explicó que había sido un accidente lo de tenernos como prisioneros pero se debía a que Roma estaba pasando por un mal momento y nos  contó que la situación política era inestable y se habían producido muchas guerras civiles, si seguían así iban a acabar con todo el Imperio y eso les había llevado  a necesitar mucha seguridad en las calles aunque la situación no mejorase. Nos ofreció ir a hablar con él al Coliseo para no levantar sospechas ya que creía que querían quitarle el trono y que conspiraban a sus espaldas. Cuando llegamos estaban realizando una lucha entre fieras y esclavos con el fin de que las fieras se los comiesen para el entretenimiento del público pero a nosotros nos pareció muy cruel.
Honorio nos preguntó de donde veníamos a lo que le respondimos "de un lugar lejano" y allí empezó la solución a nuestros problemas.

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