miércoles, 13 de marzo de 2019

Alea iacta est


 
(Lionel Royer, 1899 Vercingétorix depone sus armas a los pies de César)
Mucho se usa este latinismo que significa la suerte ya está echada, es decir, que algo es irreversible. Pero mucho menos se habla de su origen:
César volvía triunfante tras vencer a los galos a sabiendas de que Pompeyo había recibido poderes absolutos del senado romano, y le preguntó a una legión, a la número 13: 
-¿Estáis dispuestos a luchar contra Roma aunque si perdemos os llamarán traidores?
La reacción fue unánime, toda la Legión por César...
De camino, el 10 de enero del año 49 A.C César llegó a la frontera que no debía cruzar si no quería enfrentarse al senado y a Pompeyo desatando una guerra civil, el río Rubicón, al norte de Italia, si lo cruzaba hacia el sur, se iniciaría una guerra. 
César, acompañado de todos sus legionarios leales pensó durante un rato si cruzar el Rubicón o no y cuando terminó de pensar dijo "Alea Iacta Est" 
 Con esto, decantaba su suerte y era un acto irreversible, cruzaron el Rubicón y se inició una guerra civil que finalmente ganaría César.
Podemos decir que César fue uno de los primeros militares que tenían tal determinación que hacían este tipo de actos por osados que fueran. Él estaba inspirado en Alejandro Magno y acabó inspirando a hombres como Napoleón. 

1 comentario:

Xende Núñez dijo...

conozco este refrán y lo utilizo aunque no sabia de donde venia me pareció bastante interesante conocer la historia de su origen

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