jueves, 11 de abril de 2019

Un viaje inesperado

Hoy justo después del recreo nos tocaba clase con Magdalena en el aula de ordenadores.
Nada más llegar a clase Magdalena dijo:Cuando paséis esta puerta se acabó el fútbol -.
Una vez entramos, la clase comenzó y se acabó el fútbol muy a nuestro pesar. Después de ir a nuestros ordenadores, Magdalena se pronunció: -Hoy chicos, vamos a hacer algo muy especial-. Todos nos quedamos sorprendidos.
-Tengo un regalo para cada uno de vosotros, el Transchronion- dijo Magdalena.
Como ya nos había contado un poco sobre ese misterioso artefacto, todos nos llenamos de alegría y dijimos: -¡¿Y cuando empezamos?!
-Tranquilos empezaremos muy pronto- dijo Magdalena con un tono de relajación.
Nos entregó a cada uno de nosotros uno de esos artefactos misteriosos y justo en ese instante Sergio y yo pensamos en ver desde la distancia la guerra del Peloponeso.
Nada más entregarnos los artilugios tocó el timbre de cambio de clase.
-Acordaros de pensar a dónde queréis viajar- dijo nuestra profesora clásica.
De camino a clase de matemáticas yo le dije a Sergio: -Para qué sirve este botón-.
-No sé pero no lo toques- me dijo Sergio con voz de alerta.
Yo con un poco de impaciencia y curiosidad pulse el botón pero no pasó nada.
-Tío, yo quiero ir a la guerra  del Peloponeso- dije yo entusiasmado.
-Y yo, pero hay que esperar- dijo Sergio con un poco más de responsabilidad. 
En esto el transchronion empezó a brillar y entre luces de discoteca Sergio y yo llegamos a lo que parecía la casa de un borracho daltónico,  aunque también podía ser un efecto del viaje. 
-Tío, esto es el Corinto clásico- dice Sergio.
- Por un día que hago los deberes de Paula y falto a clase, bueno pero mejor esto que seguir con ecuaciones- dije yo mirando el lado positivo.
En ese momento decidimos ir a la acrópolis sin saber qué nos depararía. 

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